Leyendas de los Garou
Ha llegado el momento de Rasgar el Velo de una vez. Las opiniones de los Garou deben ser oídas y escuchadas. Que los esbirros del Wyrm tiemblen... ha llegado la hora de la Rabia.

Seguimos igual

El joven lobo mordisqueaba un palo mientras esperaba a que el alfa regresase. Se llamaba Abeto-en-la-Cima y era uno de los Ragabash, los Lunas Nuevas. Su momento era el de las bromas, los juegos y las danzas locas en la oscuridad. Ahora, surgían tiempos de guerra y él permanecía expectante, dejando a los Ahroun y los Philodox tomar las decisiones. Cuando hubiera que combatir, lucharía con las armas de los Lunas Nuevas. Tan letales como las de los Lunas Llenas, en ocasiones. Con él estaba el resto de la manada: Canta-a-las-Nubes y dos más, visiblemente nerviosos. El líder apareció enseguida, acompañado por varios homínidos. Fauces-de-Plata apenas hablaba con los Garou nacidos de mujer. Los odiaba casi tanto como odiaba a los humanos. En sus ojos había un brillo airado, temible, mientras los tres invitados llegaban hasta el Túmulo y ofrecían a los espíritus sus oraciones.

Gruñe Fauces-de-Plata, Theurge de los Garras Rojas, líder del clan de la Sangre de Gaia:

Una y mil veces he soñado con el día en que los hombres sean exterminados, borrados de la faz de Gaia. Y otras mil soñaré con ese momento, desesperado. Ahora nuestra parentela está amenazada. Siempre lo ha estado, pero ahora ya cuentan las cabezas de lobo que van a matar mucho antes de poner sus rifles a punto.

Los Garras Rojas estamos dispuestos a derramar nuestra sangre por nuestros hermanos lobos. La Camada de Fenris y los Señores de la Sombra nos dan su apoyo. Muchas Furias Negras y Fianna también están de nuestro lado. ¿Qué harán los alfas de los Colmillos Plateados? ¿Quedarse sentados, mirándose a los ojos, mientras los hombres nos exterminan?

Ha llegado el momento de tomar una decisión largamente postergada. Los Garras iremos a la guerra contra los cazadores. Quien quiera seguirnos, que nos siga. Quien se ponga en nuestro camino, será considerado un enemigo: si no queréis participar, no lo hagáis. Gaia sabrá cómo enseñaros el verdadero camino del Garou. Pero no os interpongáis, pues no distinguiremos entre vosotros y los servidores del Wyrm.

Y responde Xavier Tiembla-el-Trueno, Philodox de los Colmillos Plateados:

Los Colmillos no estamos sentados viendo venir al enemigo. Nunca ha sido ésa nuestra posición. Trabajamos y luchamos para evitar que la situación llegase a este término, pero vemos ahora que hemos fallado, una vez más. Vuestra Rabia es comprensible, pero os pido que no la desatéis tan rápido. Los humanos vendrán, y con ellos los esbirros del Wyrm, camuflados entre ellos. Fomori y Danzantes de la Espiral Negra, monstruos sedientos de sangre que vienen a destruir a nuestra Parentela y a apoderarse de los territorios que siempre han sido nuestros. Necesitamos que todas las tribus se unan y no conseguiremos eso si atacamos a los humanos. Tenemos que centrarnos en los esbirros del Wyrm.

Que los Garras Rojas calmen su Rabia por el momento. La desataremos sobre los fomori y dejaremos en paz a los hombres. Ése es nuestro ofrecimiento de unidad.

Canta-a-las-Nubes, Galliard de los Garras Rojas replica desde la roca donde está sentada:

¡¡Los humanos son el Wyrm!! ¿Cuándo os daréis cuenta de eso? ¿Tiene que ocurrir otro Chernóbyl, otro Exxon Valdez, otro Prestige? ¡No haremos nada matando fomori y dejando que los humanos se reproduzcan, se extiendan y aumenten las filas de los aspirantes a fómor! ¿Acaso no es necesario un ser humano para hacer fómor? ¡No son sino humanos corruptos por el Wyrm, transformados en monstruos psicópatas, en bestias asesinas!

Matemos a los humanos y acabaremos con los fomori.

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El resto de los presentes asintió con la cabeza, salvo los Colmillos Plateados. Éstos se dieron media vuelta y volvieron al bosque. La siguiente noche vendrían las Furias Negras y, quizá, los Fianna. Nadie más había respondido a la llamada.

Gaia enviaba a los mejores y dejaba a los débiles atrás.

La batalla sería memorable.

2006-08-30 08:39 | 1 Comentarios | Enlace

Las consecuencias

Las dos manadas regresaron al Túmulo envueltas en humo. Apestaban desde lejos, así que los más jóvenes del clan se acercaron para saber, curiosos, cómo había sucedido todo. Los Ancianos los miraban sin decir nada, apesadumbrados. Xavier Tiembla-el-Trueno movía la cabeza de lado a lado, sin saber qué decir. Ya lo había dicho todo. Había advertido que las consecuencias serían sangre y muerte. No había sido capaz de predecir el fuego.

Estaba en esos pensamientos cuando la líder de la manada, una Philodox que regresaba con algunas quemaduras en la espalda y los brazos, dejó caer la cabeza de un fómor sobre el suelo.

Habla Silvia Roca-Blanca, Adren Philodox de los Fianna:

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Estaban por todas partes. Los humanos trataban de apagar el fuego y de hacer lo posible por salvar tanto las fincas como los pueblos y los montes. Ellos se ocupaban del incendio, así que nosotros nos ocupamos de buscar al Enemigo.

Recorrimos la Umbra persiguiendo a las Perdiciones y tratando de ayudar a los Espíritus que se quemaban. Matamos a unas cuantas y arrinconamos a una. Nuestro Theurge pudo poner en marcha un Ritual de Vinculación y obligamos a la Perdición a traicionar a sus compañeras. Después la matamos, por supuesto. Seguimos las pistas proporcionadas y encontramos la guarida de los causantes.

Dos Danzantes de la Espiral Negra, tres fomori y un sin fin de Perdiciones nos esperaban. La batalla fue pavorosa y perdimos allí a José y a Patricia, ¡que Gaia los bendiga y que sus nombres nunca caigan en el olvido! Matamos a todos salvo uno de los Danzantes, que logró escapar en la marabunta de Perdiciones que nos asediaban. Perdiciones del humo, Perdiciones de Fuego, Piras de Corrupción en aquella Cloaca que antes había sido un bosque hermoso y lleno de vida. El Kaos se retorcía de dolor, ahogado por las criaturas del Wyrm y nosotros no podíamos hacer nada por salvarlo.

Regresamos a los retenes y, como homínidos, ayudamos en las labores de apagar el fuego. Cuatro días y cuatro noches estuvimos deambulando por el monte y encontramos muchos más. Servidores del Wyrm que incendiaban los bosques, que instaban a humanos a incendiar, que confundían a los retenes para que luchasen contra males menores abandonando hectáreas enteras a las llamas. Hemos matado a muchos y muchos más habrá por todas partes.

Creo que hemos perdido Galicia...

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Responde Corazón de rabia, Theurge de los Señores de la Sombra:

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¡Honor para los caídos en nombre de Gaia y Gloria para los supervivientes! Sin embargo, no es suficiente y la guerra no ha terminado, me temo. Los hombres han demostrado mil veces ya de qué lado están. ¿Cuántas veces más deben demostrarlo para que actuemos como es debido? ¿Creéis de verdad que los humanos necesitan del Wyrm para incendiar bosques y destruir a Gaia? ¡Qué equivocados estáis! ¡Igual que el lobo no necesita a Gaia para cazar corderos, el hombre no necesita al Wyrm para hacer su trabajo!

¡Muerte al Wyrm! ¡Muerte a los humanos! Los hermanos y hermanas de los Garras Rojas llevan siglos advirtiéndonos de los peligros de la humanidad. ¿No veis acaso en esto los signos de los Últimos Días? Solo la Camada de Fenris y los Señores de la Sombra hemos oído el lastimero gañido de nuestros hermanos y hemos respondido con asentimiento. ¿No es hora ya de que los humanos conozcan otra vez la ira de los Guerreros de Gaia? ¡Despertad, hermanos! ¡Ellos han incendiado los bosques y luego vendrán con excavadoras y con cuadrillas de encofradores! ¡Construirán centros comerciales y edificios de apartamentos donde antes había árboles y fuentes! ¡Desecarán los ríos, matarán a los animales y violarán la Tierra todas las veces que hagan falta! El Wyrm no ha planeado todo esto, sino que se ha aprovechado de un plan que es puramente humano... Despertad, antes de que sea demasiado tarde.

¿Sabéis? Dentro de un tiempo, cuando toda Galicia sea de asfalto y hormigón, cuando las playas de nuestras costas parezcan Oropesa, Benidorm o Salou, Xavier Tiembla-el-Trueno seguirá pidiendo paciencia y seguirá escuchando a los Urrah, creyendo que Gaia se va a salvar con buenas palabras y palmaditas en la espalda.

¡Cuán equivocados están los que así piensan! Traerán la desgracia hasta nosotros y luego se lamentarán delante de nuestro cadáver, preguntándose qué falló en su maravilloso plan de paz y concordia con los humanos. ¡Ah, Gran Gaia, líbranos de su ceguera!

2006-08-17 08:50 | 0 Comentarios | Enlace

El Lobo Asturiano (3ª parte)

El líder de la Camada de Fenris se acercó hasta el Túmulo portando en tre las fauces un trozo de carne de ternera. Dejó la carne sobre la roca y esperó a que los demás dijeran algo. El Silencio fue todo lo que encontró. El clan sabía que eso era una provocación a los humanos en el peor momento posible. La Camada de Fenris había actuado sabiendo que iban a provocar la guerra total. Ahora los cazadores y los ganaderos tenían la excusa perfecta y ahora tendrían que medirse con los Garou.

Los más jóvenes miraban con respeto a Gruñido-de-Rabia. Hacía lo que todos estaban deseando hacer: plantarle cara al Wyrm y a los humanos, plantarles cara con honor y con valentía, sin esconderse. Los más veteranos se ocultaban el rostro con las manos y lloraban en silencio por la sangre que se derramaría como consecuencia de ello.



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Brama al respecto Xavier Tiembla-el-Trueno, Adren Philodox de los Colmillos Plateados:

Sea como tú has querido, Gruñido-de-Rabia. Has provocado la ira de los humanos y has llamado al Wyrm a combatir. La carne de estas terneras es una hoguera en la oscuridad, un reclamo para las criaturas que odiamos y perseguimos. No puedo imaginar peor momento para tu acto, pero tampoco puedo imaginar una respuesta que nos satisfaga.

Preparémonos, porque las consecuencias serán sangre y muerte.

Sea como tú has querido.
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Aúlla Gruñido-de-Rabia, Adren Ahorun de la Camada de Fenris:

¿Creíais que los humanos no matarían al lobo si nos manteníamos quietos y en silencio? ¿Creéis que Gaia nos envió a su Reino para permanecer ocultos? ¿Acaso no veis que, hagamos lo que hagamos, vendrán a por nuestros Parientes y los acosarán con escopetas y rifles? ¿No os dais cuenta de que morirán de todos modos, siguiendo un patrón prestablecido, siguiendo la idea de las "especies cinegéticas"? Matarán a unos cuantos, los matarán sin provocación, los matarán con provocación, ¿qué más da? ¡Morirán de todos modos!

Y nosotros permaneceremos en nuestro Túmulo, rezándole a Gaia en lugar de defenderla.

Que los que quieran tomar parte se levanten y vengan conmigo a defender a nuestra parentela. Y los que piensen que sentaditos a la sombra de los escasos bosques que nos quedan van a solucionar algo, que permanezcan aquí.

Basta ya de indecisión. Quien quiera, que se una a la Camada de Fenris.
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Los Ancianos del clan vieron a varias manadas jóvenes levantarse y caminar junto al cabecilla de la Camada de Fenris. La sonrisa en su rostro mostraba satisfacción y odio. Odiaba al Wyrm con toda su alma de Garou. Odiaba tanto al Wyrm que estaba dispuesto a luchar contra toda la humanidad para destruirlo.

Muchos Ancianos miraron al cielo y pidieron a Gaia y a Selene que los protegieran. La impulsividad jamás llevó a nada bueno. Pero la pasividad tampoco.

2006-07-31 09:01 | 0 Comentarios | Enlace

...y el lobo cántabro

Una enorme loba negra, con una mancha roja en el lomo, esperaba tumbada a la sombra de un roble. Levantó la mirada y el resto de la manada, cuatro lobos más, aparecieron entre los arbustos. El primero de todos iba Fauces-de-Plata, el líder de la manada y macho alfa. La loba negra se levantó. Ella era la Galliard de la manada y la encargada de dar las noticias más malas de modo que sirvieran para enaltecer sus corazones y animarlos a seguir adelante. La Rabia de Fauces-de-Plata iba a ser memorable, cuando se enterase de lo que los humanos estaban planeando.

Aúlla Canta-a-las-Nubes Galliard de los Garras Rojas:

Tal y como predijimos, los humanos han extendido su depredación a otras regiones. No solamente el lobo del Curia está amenazado por las escopetas y los rifles, sino también ahora los del otro lado de las montañas. Persiguen a nuestra Parentela, los acosan y los matan. Lo han hecho en años anteriores, lo harán en años venideros. Gaia nos proteja a nosotros mientras nosotros protegemos a los lobos.

¿Qué será de nuestra parentela lobuna si abandonamos la lucha? ¿Quién perseguirá al cazador hasta el límite de sus fuerzas? ¿Quién distraerá a los tiradores para permitirles escapar? De nada sirven sus armas de fuego contra nosotros, pues ninguno de ellos lleva cartuchos de plata en sus mochilas. Que gasten sus municiones en la piel impenetrable de los Garou. Que nos persigan por las montañas, hasta que, dispersos y perdidos, caigan bajo nuestras garras. Sus periódicos y sus radios dirán que fueron accidentes, pero nosotros y Gaia sabremos qué ocurrió en realidad.

Todos los humanos merecen morir. Es la consigna de nuestra tribu y, aunque el resto no quieran hacernos caso, llegará el día del Apocalipsis y se arrepentirán de no haber sido más previosores. Ellos trajeron a la Tejedora y ellos albergaron al Wyrm. Ellos son la verdadera lacra de este mundo, el verdadero Pozo de Inmundicia, el hogar de las Piras de Corrupción está en sus corazones henchidos de orgullo y podredumbre.

Demos muerte a los humanos que cazan lobos. Es el único modo. Es la única manera. Sabemos que una manada de la Camada de Fenris está preparada para atacar desde el Oeste. Preparémonos nosotros desde el Este y acosemos a la presa, que no lo tendrá fácil para escapar.

Es el único modo. Nuestros parientes lobunos no estarán a salvo hasta que derramemos la sangre de los humanos y desatemos la Rabia contra ellos.

2006-07-25 08:17 | 0 Comentarios | Enlace

La próxima vez será peor

Gruñe Abeto-en-la-Cima, Ragabash Garra Roja:

¡Humanos! ¡Monos! ¿Por qué no los exterminamos cuando tuvimos oportunidad? Eran pocos, débiles, dispersos... Vivían en cuevas, asustados, enfermos, doloridos. Sus débiles lanzas no podían atravesar nuestro pelaje y sus manos no podían rodear nuestros cuellos. Pudimos acabar con ellos, pudimos librar a Gaia de esta lacra sin sentido, pero no lo hicimos.

Controlamos su población, matamos a unos pocos para evitar que crecieran, y a eso se le llamó Impergium. Pero tuvieron que aparecer los Contemplaestrellas, los Custodios de los Monos, los Roehuesos y los Hijos de Gaia. Tenían que aparecer y convencer al resto de que matar humanos no estaba bien. Al menos, matarlos sin provocación previa. ¿Provocación? ¿Qué más provocación queréis? ¡Animales atropellados, trigo y maíz por todas partes, árboles convertidos en librerías y mesitas de noche, centrales nucleares, coches, autopistas, cables de alta tensión...! ¿Qué más provocación queréis?

Los Garras Rojas nos sometimos al resto. Perdimos la partida entonces, dejamos de matar humanos así como así, pero nadie nos puede negar el derecho a defender nuestro territorio. Mataremos a quien venga hasta nosotros. No comeremos su carne, porque la Letanía lo prohíbe. O, si lo hacemos, nadie se enterará. Pero no podéis evitar que pongamos a los Monos en su sitio. Casi nadie nos apoya, casi nadie está dispuesto a enfrentarse a los humanos como nosotros queremos.

No iremos a sus Costras, llenas de asfalto y cristal, para exterminarlos. No iremos a buscarlos a sus edificios llenos de apartamentos, ni entraremos en sus dormitorios para devorarles las entrañas mientras duermen. No lo haremos.

Pero si sorprendemos a alguno en nuestro territorio, que vaya rezando lo que sepa, porque no tendremos piedad.

Por eso, aunque el otro día se nos escapó, La próxima vez, será peor.

Montañeros. Quizá otros digan que sois de los pocos que todavía pueden sentir a Gaia en su interior y que por eso os empeñáis en venir hasta la montaña. Para nosotros, seguís siendo intrusos.

2006-07-20 08:37 | 1 Comentarios | Enlace

El Lince y los Qualmi

El Clan de las Seis Voces había recibido al nuevo cachorro con alegría... ¡Un lupus, además! Hacía décadas que ningún lobo Pariente sufría el Primer Cambio, así que la celebración fue sonada. Hacia la madrugada, cuando todo el clan se retiraba a dormir después de una larga Cacería y de un buen montón de historias y canciones, una gran loba negra, con unos grandes ojos verdes brillantes como dos estrellas, se acercó al cachorro y lamió suavemente su oreja izquierda, en señal de afecto.

Lo narra Nube-de-Tormenta, lupus Philodox de los Fianna:

Quisiera hablarte de algo muy doloroso, chico. Creo que siempre nos toca a los Fianna narrar las historias del pasado, pues somos la tribu que más respeta la tradición oral y siempre nos toca a los Philodox hablar de las injusticias cometidas, pues somos los encargados de equilibrar la balanza entre el Hombre y el Lobo. Así que escucha, porque lo que voy a contarte es anterior a la propia historia...

El enemigo no siempre es el Wyrm, muchacho. A veces, el enemigo somos nosotros mismos. Gaia creó al Kaos, a la Tejedora y al Wyrm, así que todos nosotros tenemos algo de las tres entidades dentro. Todos tenemos algo del Kaos, y por eso imaginamos, nos reproducimos y soñamos. Todos tenemos algo de la Tejedora (aunque lo nieguen, hasta los Garras Rojas) y por eso tenemos jerarquías y organización. Y todos tenemos algo del Wyrm. Y si el Wyrm se corrompió y enloqueció, todos tenemos algo de corrupto y de loco dentro de nosotros, ¿comprendes?

Antaño, Gaia no solamente puso a los Garou sobre su faz, para defenderse del Wyrm. Puso otras criaturas. Los Córax, los Hombres-Cuervo, que miraban todo desde el cielo y rebuscaban en los agujeros más profundos, para venir luego a contárnoslo. Y sus hermanos los Nuwisha, los Hombres-Coyote, que con sus juegos, sus bromas y sus chanzas nos enseñaban humildad y nos señalaban nuestro propio orgullo y nuestras debilidades. Los Mokolé, los Hombres-Lagarto, grandes como dinosaurios, casi extintos hoy, que guardaban la Memoria de Gaia. Los Gurahl, los Hombres-Oso, que traían paz y curación hasta nosotros, sabiduría sacada de la soledad en las vastas florestas montañosas donde vivían. Y viven aún. Creo.

Hubo otros. Pero ya no los hay. Algunos dicen que todo empezó con una estúpida discusión entre un Señor de las Sombras y un Bastet. Otros dicen que los Gurahl se hartaron de curar las heridas que las demás tribus tenían, porque creían que la Guerra no era el medio. Sea como fuere, los Garou empezamos un exterminio del resto de las tribus de cambiaformas. Los matamos a todos. Los perseguimos desde los refugios selváticos del África hasta las montañas heladas de los Urales y desde los desiertos asiáticos hasta las costas del Atlántico. Perseguimos a sus cachorros, asesinamos a sus hembras preñadas, no dejamos ningún rincón de la Tierra, ni de la Umbra, por registrar.

Dicen que los Nuwisha no participaron de la guerra, porque se escondieron en la Umbra y todavía hoy vuelven para gastarnos bromas y demostrarnos que no pudimos acabar con todos. Los Córax se las ingeniaron para sobrevivir también, volando con sus alas y picándonos en los ojos cuando podían. Aún hoy vienen a darnos consejos y se largan antes de que podamos replicar. Al fin y al cabo, el Cuervo y el Lobo siempre han sido aliados. Los Roehuesos hablan de los Ratkin, los Hombres-Rata, dicen que son miles y que nos odian. Es muy probable. Si los hombres no han podido exterminar a las ratas después de siglos de intentarlo, ¿por qué íbamos nosotros a poder hacerlo?

No me siento orgulloso de esta parte de nuestra historia y hemos pagado nuestra osadía con creces todo este tiempo. Cada tribu tenía su propia misión, su propio cometido. Todos los que matamos dejaron de trabajar para Gaia. Se perdió su aportación y hemos tenido que recuperarla nosotros, continuar nosotros su función, como podíamos. Y no somos expertos en nada, salvo en luchar y en morir matando. ¿Cómo podremos suplir a los sanadores Gurahl? Que Gaia nos ayude, porque realmente cometimos un crimen sin posibilidad de redención.

Por eso mismo, en todas partes del mundo, nos dedicamos a proteger las especies que han perdido, por nuestra culpa, a sus protectores cambiaformas. Y aquí, en España, protegemos como podemos al Lince Ibérico. Tenemos la esperanza de que, por obra de Gaia, un día un Lince joven sufra el Primer Cambio y vuelvan los Qualmi, los Hombres-Lince, los chamanes de los Bastet.

Y cuando vuelva, lo celebraremos. Aunque dudo que puedan perdonarnos nuestro crimen de hace milenios...

El Wyrm intenta arrebatárnoslo. Durante la década de los 50, los agentes del Wyrm introdujeron un virus en la población de conejos para controlar su crecimiento. Ese virus transmitía la mixomatosis. Los animales que más dependían del conejo, como el Águila Imperial o el Lince Ibérico, fueron quienes más sufrieron. No se puede atacar a un animal sin atacar también a sus depredadores. Y no puedes atacar a los depredadores sin atacar a su vez a los carroñeros. Gaia es una, no lo olvides.

Otras epidemias, traídas todas por el Wyrm, han atacado al conejo, al lince y a otras especies en la península. Y los cazadores, siempre dispuestos a matar a un lince por el mismo motivo que están dispuestos a matar a un lobo o un halcón. Por diversión, por demostrar quiénes son. Por lo que sea. Los linces están casi extintos, pero sobreviven todavía. Cuando pases tu Rito de Iniciación, destina un tiempo de tu vida a estas criaturas. Descubrirás que la mirada del Lince exporta grandes cosas. Son miradas inquisitivas, sorprendentemente despiertas. A pesar de estar a punto de desaparecer, sus ojos siguen reflejando el orgullo del pasado. El orgullo de los Qualmi, que nosotros destruimos.

Quiera Gaia que algún día regresen... y nos perdonen.

2006-07-18 08:40 | 2 Comentarios | Enlace

Fuego en la Pirotecnia

En el pelaje del Theurge todavía se podían ver los restos de las quemaduras. La batalla había tenido lugar hacía muy poco y aunque el poder regenerativo de los Garou es poderoso, las heridas eran considerables. Caminó renqueante hasta colocarse frente a la gran roca que señalaba el lugar del Túmulo y se arrodilló, en forma homínida, tocando con la palma de la mano la piedra. El olor a pólvora todavía manaba de su cuerpo y el sabor metálico de la sangre en su boca todavía le hacía recordar lo que había sucedido...

(La Noticia Aquí)

Corazón-de-Rabia, Theurge de los Señores de la Sombra, agradece a Abuelo Trueno su ayuda en la batalla...

¡Victoria! ¡Victoria para los Garou! La factoría de pirotecnia ha caído bajo nuestras poderosas garras. Llegamos a la zona de noche, desde la Umbra, donde todos los espíritus de los Naturae estaban corrompidos por la ponzoña del Wyrm. Espíritus de polvo y humo, espíritus de violencia y muerte... Perdiciones por todas partes. No tardamos en organizar las manadas y lanzarnos al ataque. Tanto el la Umbra como en el Reino, donde una manada de valientes jóvenes destruyó los sistemas de seguridad y entró, dispuesta a volarlo todo en pedazos. Los de Pentex se defendieron como posesos, pero de nada les sirvieron sus gases envenenados ni sus balas de plata. Caímos sobre ellos como Tú nos has enseñado, Abuelo Trueno, con el poder del rayo y la rapidez del relámpago, sin misericordia, sin piedad para ninguno de ellos. ¡Gloria para Gaia! ¡Gloria para su hermana Selene!

Brillaron rojas nuestras garras en las gargantas de las Perdiciones que trataron de detenernos. ¡Por docenas surgían de las grietas en la Umbra, esa cloaca infernal, llena de redes de la Tejedora y cubierta por el légamo infecto del Wyrm! Y las explosiones... Saltaban espíritus de Fuego Negro por todas partes, quemando nuestros pelajes, atacando nuestros ojos con humos malolientes, aprisionando nuestros pulmones con el asfixiante calor que mana de las Piras de Corrupción del Wyrm.

Pero de nada sirvió. La manada que llegó por el Reino de Gaia consiguió entrar, colocar las cargas y salir corriendo antes de que aquello estallase por los aires. Nosotros, en la Umbra, matamos a las Perdiciones y acabamos con la corrupción y la contaminación espiritual. El Rito de Purificación salió correctamente, de lo cual debo sentirme orgulloso, pero también debo ser agradecido, pues sin Tu Presencia a mi lado, nada de esto habría sido posible.

Abuelo Trueno, escucha el agradecimiento de tu seguro servidor...

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Contesta Juanjo Pantallazo-Azul Gómez Ragabash de los Moradores del Cristal...

Sí, claro. Toda la Gloria para Abuelo Trueno y para los psicópatas de siempre. Saltáis al cuello de las Perdiciones y de los Fomori como si con eso bastase para salvar a Gaia de las garras del Wyrm. Saltáis a su cuello y si morís en el intento, pues tanto mejor, pues encontraréis la gloria póstuma y toda esa zarandaja. Que sean luego los Urrah quienes arreglen el asunto, ¿no? ¿Qué más da si dejamos una docena de cadáveres deformes en el campo de batalla? ¿Qué más da si las autoridades humanas vienen a ver qué pasa y descubren los restos del atentado? ¡Bah! ¡Si fuera por esos cabronazos, los humanos haría siglos que nos habrían descubierto! ¡El Velo no debe ser rasgado, dice la Letanía, no dejes que los humanos descubran nuestra condición ni nuestra sociedad! ¡Pero incumplen esta norma a sabiendas de que luego vendrá otro para solucionar el problema!

Menos mal que algunos todavía pensamos en cómo hacer las cosas. Y esta vez, nos ha salido bien de puro milagro. Esperemos que ningún periodista, ni perito del seguro, ni especialista de la policía nacional o la guardia civil, meta las narices más adentro de lo normal. Hemos sacado los cadáveres, hemos limpiado las pruebas del atentado, hemos engañado a la opinión pública una vez más y, lo más importante, lo hemos hecho como siempre hacemos las cosas: sin pedir nada a cambio.

Algunos luchamos contra el Wyrm de un modo muy poco agradecido.

2006-07-17 08:24 | 0 Comentarios | Enlace

El Lobo Asturiano prepara la defensa

El viento del norte traía olor a sal, desde la costa, que no estaba tan lejos. Las patas mullidas del imponente lobo gris le llevaron hasta la gran roca y, de un salto, miró a la Manada. Solamente dos Garou experimentados y una joven, apenas un cachorro, inexperta y, para más problemas, preñada. La manada era demasiado pequeña.

Si los Cazadores fuesen solamente humanos, no habría problemas. Él solo se bastaría para ir a por los cazadores y saltar sobre ellos. Mataría a uno o dos, heriría gravemente a otro y con levedad a alguno más y dejaría escapar al resto indemnes. Sí. Aprenderían la lección. Vociferarían en sus periódicos y sus radios, sí. Protestarían ante las autoridades, sí, pero no volverían al río a cazar lobos. No, porque tendrían miedo. Mucho miedo. Precisamente lo que necesitan esos humanos es que les recuerden quién es el Cazador en este juego.

Pero no solamente vienen humanos a por ellos. Esta Cacería no la dirigen unos estúpidos Monos con escopetas y mala sangre. Esta feroz cacería está orquestada por el propio Wyrm.

Y la manada, esta raquítica manada de tres miembros y medio, son lo único que se interpone entre los rifles y esos pobres lobos.

Mirándolos gravemente con su único ojo útil, habla Gruñido-de-Rabia, Ahroun de la Camada de Fenris:

Está bien. Los Garras Rojas ya no están. Se han ido. Tenían que proteger a su Parentela de León, pues esto de cazar lobos se está extendiendo, dicen. Vale. ¿Y los Colmillos? Los Colmillos Plateados nos han dejado en la estacada, ¿de acuerdo? Se han dejado convencer por los Fianna y esas vacas lecheras de Furias Negras y no sé qué demonios dicen de atacar limitadamente o qué sé yo... Solamente sé que para cuando se hayan puesto de acuerdo y quieran mover un dedo, esos lobos y esa loba preñada estarán ya adornando la pared de algún hijo de puta. Y los niños de ese hijo de puta se limpiarán los pies en una alfombra hecha con piel de lobo y habremos perdido, seguramente, la oportunidad de tener algún cachorro Garou de esa camada. Una vez más, estamos solos.

No quiero tonterías. Somos pocos, ellos son al menos veinte y están armados. Son peligrosos. Los hombres no me preocupan. Saldrán corriendo como siempre, se cagarán en los pantalones nada más ver nuestra forma de combate y volverán a sus casas diciendo incoherencias, contando batallitas de cazador que nadie se cree. Esos no me preocupan en absoluto, pero con ellos estarán los Fomori. Y ésos sí que me preocupan un poco. Pueden ser cualquier cosa y pueden jodernos de muchas maneras, así que ojito con ellos. Atacaremos juntos, morderemos juntos y si alguno sobrevive al primer impacto, pues lo despedazamos en cuanto se pueda. Si les damos tiempo a prepararse, nos pueden dar un susto, así que atentos y nada de idioteces.

No quiero héroes individuales, ¿de acuerdo? Este no es momento de elegir y prefiero una victoria rápida aunque poco deportiva a una derrota honrosa, ¿entendido? Al que se le ocurra adelantarse a mi señal, al que mueva una sola zarpa antes que yo, juro que le van a tener que reconstruir el pelaje porque pienso despellejarlo, ¿comprendido? ¡¡Y nada de despistes!! Si digo atacad, atacáis. Si digo corred, pues corréis y si digo que os arranquéis los huevos de un mordisco, os los arrancáis. No quiero quejas, protestas, ni mierdas de esas. No somos unos Roehuesos buscando un trozo de pizza en la basura. Somos de la Camada de Fenris y si el líder dice algo, se obedece y punto. Si no estáis de acuerdo con mis órdenes, podremos solucionarlo cuando haya terminado la misión. Entonces, cuando hayamos ganado, estaré dispuesto a partir vuestros culos en dos si queréis, pero mientras estemos en el ajo, no quiero a ningún mierda de rebelde en mis filas. Creo que se me entiende.

Muy bien. Pues ahora encended esa maldita hoguera, preparad el Rito para el Gran Lobo Fenris y que nos ayuden los Espíritus de su Estirpe en esta empresa. Moriremos antes que dejar que maten a esa manada de lobos. Y los demás que hagan lo que quieran... Nosotros sabemos que Gaia y Selene están de nuestro lado. Somos la Camada de Fenris, ni pedimos ni aceptamos clemencia. Somos los Guerreros de Gaia. Y vamos a luchar...

2006-07-13 13:55 | 2 Comentarios | Enlace

Polvo africano

La vieja Garou caminó, en su forma Homínida, hasta el círculo de expectantes Cliath y Fostern. Ocho pares de ojos la miraron sin pestañear. Caza-en-la-Umbra pasó su mirada por sus rostros, unos humanos, otros lobunos, y movió la cabeza como signo de asentimiento.

Habla Caza-en-la-Umbra, Galliard de las Furias Negras:

Hermanas, el Wyrm ha vuelto a atacar del modo más inesperado. Sabemos que está loco, sabemos que adquirió consciencia en el momento en que se vio enredado en la Urdimbre. Eso lo hace impredecible. Un enemigo difícil de batir.

Los Espíritus del Viento nos han advertido de esta amenaza y hasta los Roehuesos están preocupados por el nivel de contaminación atmosférica. ¡Y ellos están acostumbrados a vivir en las Costras, donde el aire es irrespirable y el tráfico imposible!

La Estirpe de Cucaracha (¿sigue siendo un Tótem de Gaia?) lo ha intentado con sus trucos de la Tejedora. Dicen que algunos Moradores del Cristal han enviado avionetas al cielo para extender no sé qué, con la intención... bueno, ¿a quién le importan las intenciones de esos falsos Garou? El caso es que el polvo está ahí y que amenaza con quedarse. Las temperaturas suben, la desertización aumenta, la contaminación nos asfixia y nosotras estamos cruzadas de brazos, con las garras cayéndose de no usarlas. ¿No creéis que ha llegado el momento de decirles a los Urrah que dejen paso?

Enviamos dos manadas a la Penumbra para que evalúen el problema y busquen una solución. Vosotras sois esas dos manadas. No regreséis hasta tener un plan para acabar con esta amenaza o, como poco, hasta que sepamos a qué nos enfrentamos. Quiero saber si es una única Perdición la que está trayendo el polvo africano o si es una maraña de Perdiciones las que asfixian Gaia con su aire viciado. Quiero saber si la Garra y el Colmillo harán daño a esta manifestación del Wyrm o si hay que llamar a las Theurge para que invoquen al Kaos. ¡Quiero saber algo, maldita sea! Que Gaia os enseñe el Camino y que la Urdimbre no crezca delante de vuestras patas. Pegaso os bendiga.

2006-07-12 08:40 | 0 Comentarios | Enlace

El pescador de Marsella

Habla Eileen Cabello-contra-el-Viento, Theurge de los Hijos de Gaia:

Fue hace ya tiempo, quizá veinte años, cuando regresaba yo de la Umbra, después de un largo viaje espiritual. Había decidido caminar hasta el Clan del Salto del Agua desde los lejanos parajes donde me dejaron las trochas de la Penumbra, disfrutando del paisaje y de la soledad, igual que hacen los peregrinos del Camino de Santiago. Sencillamente, aproveché para dormir al raso, en forma Lupus, ora sobre las raíces de un árbol, ora bajo la techumbre de una cornisa rocosa. Fueron días muy reveladores, pues es en soledad cuando mejor se escucha la voz de Nuestra Madre Gaia.

Y llegué así hasta un pueblecito pesquero cerca de Marsella y allí, junto al mar, encontré a un anciano, quizá octogenario, que sostenía una caña y miraba al infinito, distraídamente. No sé por qué, pero vi en sus ojos algo extraño, algo familiar, como si ya nos conociéramos de tiempo atrás. Rocé con la mano el Brazalete de Parentela y activé su Espíritu, el cual respondió vibrando suavemente: era un Pariente Garou, sin duda. Aquel anciano quizá había vivido toda su vida sin saber qué era en realidad.

Me senté a su lado y forcé la conversación, a la que se sumó con cierta resistencia pasiva por su parte. Hablaba con voz pausada y suave, modulada con hermosura, todavía firme a pesar de la edad. Y sus palabras eran tan morigeradas en el tono que resultaban extrañamente cercanas, como las palabras de un tío carnal o un hermano mayor. La sensación de que ya nos conocíamos era tan evidente que empecé a sentirme obligada a descubrirlo, pero el hombre no parecía dispuesto a revelármelo. Solo recuerdo haber visto en su mochila, amén de sus aperos de pesca y una camisa vieja, un antiguo emblema de la aviación francesa. Como el que portaban los pilotos durante la Segunda Guerra Mundial.

Me fui por la tarde, dejándolo en la orilla, pescando todavía. Caminé unos días más y llegué al Pirineo y al Clan del Salto de Agua, donde me olvidé del pescador y me dediqué a otros asuntos.

Hasta hoy, que he encontrado esta noticia.

A veces, pienso, los Parientes tienen una visión más profunda de Nuestra Madre que los Garou. Y, como éstos no los escuchan, entonces escriben libros.

2006-07-06 13:57 | 0 Comentarios | Enlace

El Lobo Asturiano

Esta es la noticia.

Al respecto de ella, habla Xavier Tiembla-el-Trueno, Adren Philodox de los Colmillos Plateados:

¡Hermanos de la Nación Garou! Por mucho tiempo hemos soportado que nuestra parentela lobuna sea asesinada por los humanos. Los métodos de antaño no parecían ayudarnos y se buscó la ayuda en los métodos modernos de los Hijos de Gaia: ¡especie cinegética, nos dijeron! ¡Nos hicieron contabilizar los cachorros, darle un listado a las autoridades humanas, autorizamos a los hombres a cazar un número de lobos anual! ¡La vergüenza para cualquiera de nosotros que soporte eso es innegable! ¡Somos Garou! ¡Nosotros hicimos posible el Impergium y ahora los hombres realizan su propio Impergium sobre el lobo!

Ha llegado el momento de tomar una decisión y no será una decisión de consecuencias previsibles. Amenazan con exterminar a nuestra parentela lobuna, amenazan con acorralarnos todavía más, con asesinar a nuestros cachorros. No estamos hablando de una amenaza latente, a las que nos tiene acostumbrado el Wyrm Profanador. Esto es obra de Bestia-de-la-Guerra, a quien bien conocemos y sabemos tratar.

¡Los hermanos Garras Rojas claman venganza, buscan acabar con los humanos en represalia por esta tropelía! ¡Los Señores de la Sombra, en sus conspiraciones, se han unido a ellos prometiéndoles sangre humana sobre Gaia cuanto antes! ¡Muchos de la Camada también aúllan en ese sentido! ¿No creéis que será peor el remedio que la enfermedad? ¡Debemos responder con rapidez y eficacia o los clanes más belicosos e irracionales se harán con el control! ¡Atraen cada vez a más manadas jóvenes a su causa! ¡Debemos detener a los humanos, pero sin darles alas a los que buscan un nuevo Impergium!

Hermanos Fianna y hermanas Furias Negras, dejemos para otro momento las palabras hermosas de Paz que nos han dormido durante dos o tres décadas. Que los Hijos de Gaia callen un tiempo, hasta que podamos solucionar el problema. Dejemos a los Urrah que luchen en los despachos. Nosotros tenemos cosas más importantes que hacer: vayamos hasta donde está el problema y resolvámoslo antes de que a un Garra Roja se le ocurra la genial idea de destruir algún pueblo como venganza por los ataques a los lobos...

Hay que combatir al Wyrm de los humanos, pero no debemos desatar la Rabia contra ellos... No al menos todavía.

2006-07-05 10:35 | 59 Comentarios | Enlace
		

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